Apnea leve
Presenta entre 5 y 14 interrupciones de la respiración por hora de sueño.
Puede causar ronquidos, sueño poco reparador y cansancio leve durante el día.
Apnea moderada
Se caracteriza por 15 a 30 interrupciones respiratorias por hora.
Los síntomas suelen ser más notorios y pueden afectar la concentración, el rendimiento diario y la salud general.
Apnea grave
Se da cuando ocurren 30 o más interrupciones respiratorias por hora de sueño.
Este nivel implica un mayor impacto en la oxigenación del organismo y un riesgo más elevado de complicaciones si no se trata adecuadamente
Riesgos para la salud
Hipertensión arterial
Las alteraciones respiratorias durante el sueño pueden favorecer el aumento sostenido de la presión arterial.
Existe una fuerte relación entre la apnea del sueño y la dificultad para controlar la hipertensión.
Diabetes tipo 2
La apnea del sueño puede interferir en el metabolismo de la glucosa.
Esta alteración contribuye a una menor sensibilidad a la insulina y a un mayor riesgo de diabetes tipo 2.
Accidente Cerebrovascular
Diversos estudios muestran que la apnea del sueño se asocia a un mayor riesgo de eventos cerebrovasculares, especialmente cuando no se recibe tratamiento.
Enfermedad cardiovascular
La falta repetida de oxígeno durante la noche puede aumentar el esfuerzo del corazón.
Esto se asocia a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas
Farmacoresistencia
La apnea del sueño está fuertemente conectada con la hipertensión, independientemente de otros factores de riesgo.
Obesidad y sobrepeso
El sueño no reparador influye en las hormonas que regulan el apetito y la energía.
Tratar la apnea del sueño puede ayudar a mejorar los niveles de energía y facilitar cambios saludables en el peso corporal.

La apnea del sueño y el riesgo de accidentes de tránsito
La apnea del sueño puede afectar de forma significativa el estado de alerta durante el día.
Las personas que padecen este trastorno suelen experimentar somnolencia diurna excesiva, disminución de la concentración y tiempos de reacción más lentos, factores que aumentan el riesgo al conducir.
Diversas investigaciones han demostrado que la apnea obstructiva del sueño se asocia a una mayor probabilidad de sufrir accidentes vehiculares, especialmente cuando la condición no está diagnosticada ni tratada.
La buena noticia es que, con un tratamiento adecuado —como la terapia con presión positiva (CPAP)—, la calidad del sueño mejora y el riesgo de accidentes puede reducirse de manera considerable.
